Teoría musical para seelenitas: II : afinar … sin esfuerzo, (bueno, se intenta…)

Esas cagarrutas y esos bemoles  que se ven a menudo al principio de las  partituras nos amargan la vida a todos. Nos ponen en evidencia demostrando que no tenemos NPI sobre cómo leches se lee eso ni cómo se entona. Los que no nos hemos dedicado a la música en serio, (que somos los más, porque hay otras cosas más importantes en esta vida que atender, antes que la música), nos quedamos parados e impotentes ante ese muro de jeroglíficos.

Bueeenoooo…. La buena noticia es que a un cantante no tienen porqué complicarle necesariamente demasiado la vida. (A los que tocan instrumentos en los que las escalas no son trasportables, como los instrumentos de viento o los pianos sí, y mucho. A los que tocan instrumentos con escalas transportables como la guitarra, algo, pero no tanto).

A un cantante le bastan con un par de trucos  de la manga para hacerse con el modo de torear eso.  Bueno … dos trucos y medio.

Todos los que cantan conocen intuitivamente más o menos la escala mayor. Les puedes decir: “Por favor, cántame las notas DO RE MI FA SOL LA SI DO” y te las cantarán bien… o al menos aproximadamente. Parece que lo llevemos en los genes, aunque en realidad es resultado de nuestra asimilación cultural.  Suenan “alegres”, despreocupadas y con confianza en el final, y por eso hay tantas canciones con esa tonalidad. A la gente de nuestra civilización le gusta más estar alegre que estar triste, (no es así en todas). Todo el mundo conoce el refrán “quien canta sus males espanta”. Y ya sabemos cómo lo cuentan Vinicius y Carlos Lyra… Repasamos una tonadilla en tonalidad mayor y nos encontramos mejor, y podemos plantar cara a las dificultades de la vida mejor. Por eso estamos en un coro. Por ese extraño efecto terapéutico que no nos acabamos de explicar, pero que funciona. Si tocas en un piano, con las teclas blancas, esa secuencia de notas comenzando por el do suena esa escala, que desde hace unos pocos siglos es nuestra escala musical por excelencia. Se la conoce como “escala mayor natural”, y en ciertos ambientes, como “modo jónico”. 

Sin embargo ¿Qué pasa si esa misma secuencia de notas la tocamos comenzando por un La?  Vaya … ya no suena tan optimista. Suena un poco a lamentación resignada, pero no demasiado lastimera. Parece como si quisiéramos decir: “Hay que tomarse las cosas con cierta seriedad para que funcionen bien”. O a lo mejor es esa «saudade» de la que hablan los sambistas. Aunque esta no es nuestra escala musical por excelencia, nos gusta también, y la usamos mucho para matizar algo como una afirmación de nuestra seriedad. Se la conoce como “escala menor natural”, y en aquellos mismos ambientes que hemos mencionado antes, como “modo eólico”.

NOTA: La escala mayor jónica estuvo en cierto modo proscrita durante muchos siglos de nuestra cultura por la Iglesia. Se la conocía como «modus lascivus» y se la tenía como relegada solo a fiestas y celebraciones populares. En el Siglo XVII comenzó a emplearse en ambientes más …»cultos», yendo su uso a más. Tal vez Bach tuvo algo que ver con ésto.

Cada civilización ha desarrollado sus escalas musicales, En unas culturas han predominado unas escalas y en otras, otras. Y de alguna forma han influido e influyen en los sentimientos, (o tal vez sería mejor decir:  expansiones sentimentales), que las personas de esa civilización se permiten tener, incluso probablemente han influido en su entonación al hablar, y en consecuencia, en el curso que siguen las conversaciones y a dónde les llevan.   En occidente tenemos unas cuantas, heredadas de las culturas que nos han precedido, aunque predominantemente han quedado las dos que hemos mencionado, la que se conoce como “escala mayor” (do-re-mi-fa-sol-la-si) y la “escala menor” (la-si-do-re-mi-fa-sol). Podríamos llamarlas “la alegre y la triste”. Como he dicho, hay bastantes más, (En la Grecia clásica, cada región tenía la suya propia, y se tenían contabilizadas al menos 7, por eso se hablaba del “modo jónico”, “modo frigio”, “modo lidio”, etc… pero por ahora mejor no perdamos por ahí. Quedémonos con que Do Mayor y La menor tienen exactamente las mismas notas, pero tocadas comenzando desde sitios distintos.

También quedémonos con que la escala de La menor es la RELATIVA MENOR de Do mayor. (Y del mismo modo, Do mayor es la RELATIVA MAYOR de La menor). Esto es importante.

… Y resulta también que La y Do están separados por un intervalo de  tono y medio, (o lo que es lo mismo, tres semitonos). ¿No? (La-la#-si-do). O sea, que podemos deducir que para cualquier escala mayor jónica hay una escala menor eólica tres semitonos más abajo. Tomad nota de esto también, que va a ser importante más adelante.

El efecto ya sabéis que es ser algo más seria o tristona. Pero técnicamente Imagino que ya os imagináis en qué se diferencia una escala mayor de una escala menor. ¿Qué es lo que hace esa diferencia? Para los que no lo tengáis claro os lo digo: LA TERCERA. (Aclaración: Una tercera es la nota que va en tercer lugar sobre la tónica. O sea, en una escala donde la tónica fuese un Do, la tercera sería un Mi). Si ese Mi lo hacemos natural, (a 4 semitonos del Do), sale una escala mayor, alegre. Si ese Mi lo hacemos bemol, (a 3 semitonos, o lo que es lo mismo, a tono y medio), sale una escala menor. Comprobadlo en cualquier piano que tengáis a mano… y si no aquí os pongo uno… https://teclado-pianovirtual.online  . Lo cierto es que es buena cosa que podamos manejar escalas mayores y menores, y si tenemos buen gusto podemos combinar ambas en una misma pieza, le resta un poco de coherencia, pero comienza a hacerla más interesante y no nos aleja demasiado de la realidad. (que demasiada tonalidad mayor empalaga, y demasiada tonalidad menor deprime). Sabiendo usar a su debido tiempo unas tonalidades mayores o menores, life can be a groove, como dice sabiamente Karrin Allyson…

TRUCO 1:  LOS SOSTENIDOS

Por otro lado, para una determinada canción, a lo mejor nos puede interesar cantarla en modo mayor,  pero no necesariamente desde Do, sino desde otra altura, ya sea porque nos viene más cómodo a la garganta, o porque a los instrumentos que nos acompañan les viene mejor tocarla ahí, y no nos vamos a pelear con ellos porque se van y nos dejan pelaos….

Pongamos que queremos cantar la escala mayor, pero desde La, (o sea, un La mayor). Intuitivamente lo tenemos sencillo. Que nos den el La, y a partir de ahí cantamos la escala mayor de toda la vida,  pero a la hora de tenerlo escrito… buf! … las notas que cantamos, en lugar de ser LA SI DO RE MI FA SOL tendrían que ser … a ver… LA SI DO# RE MI FA# SOL#.   Vaya … ya empieza el lío.  Ponerlas en cada nota en la partitura la va a ensuciar mucho. Mejor anunciar al principio que Do, Fa y Sol son sostenidos. Para eso ponemos esas tres cagarrutas al comienzo de la partitura que dan a entender que  Do, Fa y Sol van a ser siempre sostenidas, y arreglado. Acabamos de inventar ese armatoste maléfico e infernal que da de comer a los profesores de música desde hace siglos, LA ARMADURA. (La verdad es que el nombre le va bien, jeee…)

Y ahora viene el truco: LA TONALIDAD DE LA CANCION ES SIEMPRE MEDIO TONO POR ENCIMA DEL ULTIMO SOSTENIDO.  O sea, que si la última cagarruta, (quise decir, sostenido) está en un Sol, (es decir, un sol sostenido), la tonalidad será … medio tono por encima —> La mayor.  Si la última cagarruta, está en un Re, (Re#) la tonalidad es Mi mayor. Mira qué fácil. Cantamos la escala mayor desde Mi, y esas son las notas que tenemos que cantar en esa partitura … hasta nueva orden.

Aparte: Los sostenidos, (vamos a llamarles así a partir de ahora, que lo de las cagarrutas se vende poco) en la armadura siempre se ponen en el mismo orden: FA DO SOL RE LA MI SI. Comprobadlo. En todas las partituras están en ese orden. No es mala idea aprenderse esa secuencia (secreto de los sacerdotes del templo de Euterpe), para futuras contiendas, además, un valenciano puede encontrar un buen mnemónico ya que si hace sol te encuentras bien, te relames de lo bien que te encuentras, ¿no? sí.  Vale pues “ quan FA DE SOL te RE LA MI SI).

¿Que porqué es esa secuencia? Esa es otra historia … mejor otro día. Ahí os dejo las armaduras de sostenidos con sus consecuencias sobre la tonalidad.  Las de la segunda fila, os las dejo como ejercicio, para que las rellenéis vosotros.

La segunda parte del truco es que como resulta que, como hemos dicho antes, existe una cosa llamada “relativas menores”. O sea, que La canción que está en La mayor, está también en Fa# menor. ¿Cuál de las dos es? Depende de la nota sobre la que vemos que gira la canción, o más bien, de la nota en la que termina. Juan Cuenca me comentó una vez que todas las canciones terminan siempre con la tónica. Es lógico pensar que sea así, ya que en cada canción contamos una historia, desde un punto de partida de estado de ánimo, y terminamos en ese mismo estado de ánimo. Eso le da una unidad narrativa y una coherencia. Por supuesto, que -esta era mi objeción a Juan-  si el compositor es un gamberro, -que los hay- puede elegir terminar en otra nota… pero os invito a que encontréis una canción de éxito en la que eso suceda.

O más sencillo: Depende de si es alegre o si es tristona. Si la canción es tristona con toda probabilidad será la tonalidad menor.

A un pianista le puede llevar cierto trabajo acostumbrarse a  poner los dedos en las teclas negras para unas determinadas notas en una canción, (bueno, hasta que se les queda grabado a fuego para siempre lo que tienen que hacer en cada tonalidad). A un flautista o un clarinetista también, porque tiene que acostumbrarse a tapar agujeros diferentes. Imagino que por eso es tan difícil dominar esos instrumentos. A un guitarrista puede que le baste con correr la mano izquierda tres trastes hacia la derecha. (Hay mucho guitarrista no profesional, eso que tiene la guitarra) Pero un cantante… ¡Un cantante no tiene porqué preocuparse de nada de eso!. Una vez conocida la tonalidad solo tiene que seguir su intuición y su feeling… (y estar un poco atento a si hay nuevas ordenes en la partitura, joer… un poco sí que hay que intentar leer, tampoco es mucho pedir, aunque contaban que Pavarotti hizo toda su carrera sin saber leer una nota – me lo creo. De todos modos, creo que a estas alturas la mayoría de nosotros no aspiramos a ser Pavarotti).

Vamos con los bemoles. Pero os anticipo que el truco para los bermoles es mucho más sencillo que para los sostenidos.

TRUCO 2: LOS BEMOLES

Si la armadura tiene bemoles sólo hay que saber una cosa: LA TONALIDAD ES LA DEL PENÚLTIMO BEMOL, y ya está, punto.

Como veis, la secuencia es la inversa a la anterior. (Antes era FA DO SOL RE LA MI SI). Ahora es SI MI LA RE SOL DO FA.  No es tan difícil de aprender: las notas son similares ¿no?, vale pues SIMILAREs  ya tenemos las cuatro primeras. ¿Y las otras tres? ¿sodofa?  Jolines… después de todo lo que habéis aprendido no es mucho pedir aprenderse la palabrita  «sodofa«… suena resultona, (bueno… casi suena un poco subida de tono…) . O sea, que tenemos la palabra: «similaresodofa«.

Vale… ¿Qué pasa cuando solo hay un bemol, (el Si)?. Bueno… a ver … la secuencia da la vuelta, es decir similaresodofasimilaresodofa…  Está claro que antes del Si va el Fa ¿no?  Pues ya lo tenemos: Fa bemol mayor.

Lo que antes dijimos para los relativos menores se sigue cumpliendo aquí también. ( son tres semitonos por debajo). O sea, que…

  • Si bemol mayor = Sol menor
  • Mi bemol mayor = Do menor
  • La bemol mayor = Fa menor
  • Re bemol mayor = ……………. (rellénelo vuesa merced mismo si tiene a bien hacerlo)
  • Sol bemol mayor = ……………
  • Do bemol mayor = …………….
  • Fa bemol mayor = ……………

Aquí entre nosotros … Este sistema de notación es un auténtico ladrillo… infumable para el 80% de la gente. ¿No podían haber inventado algo más sencillo?

Poz zi…

Bueno, parece ser que para mantener una continuidad con todo lo que se escribió desde que Guido d’Arezzo, allá por el siglo XII inventó la notación musical no ha habido otro remedio. Y al final ha terminado convertido en una estructura de signos bastante cuestionada, y que hace el aprendizaje de la música bastante difícil. Incluso puede ser traumático, la verdad sea dicha. Hay muchas vocaciones y aficiones echadas a perder por culpa del puto solfeo. Tal vez el trágico error consistió en hacer que la unidad de intervalo fuese el «tono», cuando debería haber sido el semitono. Todos los intervalos -o tonos- de la escala diatónica son de 2 semitonos, excepto el que hay entre el si y el do y el que hay entre el mi y el fa. Estos son de un semitono. Esto es un poco …  en fin. Eso crea una escala de 7 notas que funciona bien con la tradición pitagórica, y que produce una música bastante más asequible que la música árabe, por ejemplo, que tiene 24 notas. Y nosotros, con solo nuestras 7 notas, y sus 5 alteraciones, (bemoles y sostenidos), se han hecho grandes y conmovedoras piezas que enamoran también al resto de seres de este mundo, (incluidas las vacas) …… y que tal vez no habrían sido posibles de otra forma. Tal vez porque al asociarse durante siglos este sistema al poder de la Iglesia, y haberse producido las reacciones posteriores, pero manteniendo la notación que en su día adoptó la Iglesia se han producido variedades enormemente interesantes.  Pero desde otro punto de vista, una escala de intervalos iguales, (la escala cromática, de 12 notas, es decir 7+5), habría sido más fácil de manejar -no habrían bemoles, ni sostenidos, ni armaduras- para todo el que desee iniciarse en estos misterios…. aunque tal vez si fuera así, dejarían de ser tales misterios,  o tal vez la producción musical habría sido más caótica,…  o bien no interesa … o a lo mejor perdería su gracia … No sé. Las cosas se han desarrollado así. Podían haberse desarrollado de otra manera. Pero del cualquier modo, el hecho es que aquí es donde estamos. Y tampoco suena nuestra música tan mal. Curiosamente, sistemas musicales con aún menos notas, (El blues y sus derivados están edificados sobre todo sobre la base de las escalas pentatónicas), han dado lugar a géneros y producciones que todavía nos gustan más. Por lo que desde el punto de vista de lo atractiva que pueda llegar a ser una música, (lo cual es importante, porque sin oyentes la música se convierte en un acto algo  masturbatorio), no parece que tener más tonos sea más conveniente, sino más bien lo contrario.

Pero hoy por hoy no queda otra que pasar por el aro, o convertirte en un outstreamer. Pero sí que es cierto que es posible emplear sistemas de notación más sencillos. A título anecdótico os paso el enlace de una publicación de la persona que me da clases a mí desde hace unos pocos meses. Lo cierto es que aprender música y a tocar instrumentos sería otra cosa… aunque habría que hacer los instrumentos diferentes, también, o sea, que … está difícil…  http://tenor2015.tenor-conference.org/papers/02-PerezLopez-Bigram.pdf

Está claro que las preferencias  musicales forman parte de los signos de identificación de grupos y tribus humanas. Esto es interesante, y da pie a muchos posibles  estudios.

Teoría musical para Seelenitas 1.- ¿Porqué tenemos estas notas?

Siempre me he preguntado porqué nuestro alfabeto musical tiene estas  7 notas, (Do, Re, Mi, Fa, Sol, La, Si), con sus 5 alteraciones, que hacen un total de 12 notas y no otras, como otras culturas. Los árabes, por ejemplo tienen 24, y los hindús también.

Hemos de partir de una base. El sistema de frecuencias que dan lugar a las notas no sigue una progresión aritmética, sino geométrica. Es decir: Si creamos una escala poniendo un Do, pongamos por caso, en una frecuencia de 100 herzios, (Luego veréis que podemos poner un Do donde nos dé la real gana, y luego contruir toda la escala sobre él), y el Re tenemos que ponerlo en 112 herzios, el Mi no va a estar a 124, ni el Fa# a 136. Esto funciona de otra forma.

Veámoslo experimentalmente.

Aquí https://instrumt.com/u/generador-de-tonos tenéis un generador de tonos por frecuencias. Vamos a olvidarnos de nuestro sistema actual en el que la nota La está en 440 hz.  Vamos a inventarnos un sistema nuevo de tonos. Vamos a poner la nota Do en 100 hz. ¿Porqué? Porque somos así de chulos y nos ha dado por ahí, (En realidad, el Do que usamos todos los días está a 261,6 hz. Pero comenzar por ahí nos va a hacer los cálculos muy complicados. Mejor hacerlo sencillito). Os voy a poner aquí también una calculadora para facilitaros la faena: Calculadora. Abridlo todo en pestañas diferentes y os será más cómodo.

Ahora haced el siguiente experimento: Poned el generador a 100 hz. y escuchad la nota que sale. Bien. Ese zumbido, como habíamos quedado, decidimos que es nuestro Do. Ahora poned el zumbador a 200 hz. y volvedlo a escuchar… ¿Qué nota se escucha? El Do, otra vez … pero una octava más arriba. Ahora vamos a buscar el siguiente Do a ver dónde está. ¿Está a 300? Probadlo …

Va a ser que no. El siguiente Do No está a 300. Está a 400. ¿Y el siguiente?, a 800, vaya…  y el siguiente, a 1.600. Podemos concluir que la misma nota, en cada octava está a una frecuencia que es el doble que esa misma nota en la octava inferior. (Grabároslo a fuego. Es así y será así siempre. Y si lo pensáis más detenidamente no puede ser de otra forma.)

Bien. Pero entonces, al añadir una frecuencia a medio camino ¿Qué es lo que ha salido?: ¿Qué es lo que ha sonado al poner 300, (o 150, que viene a ser lo mismo)? Probadlo … Vaya … cualquiera diría que es un Sol. Es decir, la 5ª nota de nuestro sistema musical occidental.  O sea, que resumiendo, cuando duplicamos la frecuencia obtenemos la misma nota. Cuando le añadimos la mitad sale una nota que está a mitad de camino… en frecuencias, …   pero en nuestra escala de notas, NO. Hay que joderse.  No está exactamente en la mitad, sino un poco más adelante. (contándolo por notas, a la mitad exacta del camino, lo que habría es un Fa#). O sea, que la primera nota que obtenemos por el método aritmético de frecuencias no es  la nota a mitad de camino, (un Fa#), sino un Sol. O sea, la 5ª nota de nuestro sistema de 8 notas, (contando los dos DOs de los extremos, aunque son la misma nota).

O sea, que esto no sigue unos intervalos regulares de frecuencia, sino que progresivamente crecientes. Tiene que ser así, porque si cada octava está al doble de frecuencia de la anterior, esto debe cumplirse con todas las notas. Toda nota de la escala siguiente tiene que estar a una frecuencia que es el doble de esa misma nota en la escala anterior.

Si queremos hacer encajar todo el sistema entre 100 y 200 hz, (es decir, queremos todo en la misma octava)  vamos a dividir esos 300 por 2, lo que nos dará 150 hz. Ponemos esos 150 en el generador, y….Sigue sonando la misma nota, Sol, pero una octava más abajo. Es lo que era de esperar, pero no está de más confirmarlo. O sea, que …Vale… De P.M…   Ya tenemos dos de nuestras notas. Resumimos: Lo que hemos hecho para crear el Sol ha sido multiplicar por 1,5 la frecuencia de Do. … Vamos a por la siguiente a ver qué pasa …

Lo interesante es que ese intérvalo que hay entre punto medio exacto en frecuencias, (que en notas es la 5ª), y el punto medio exacto en que está la nota del centro de la escala, (que en notas sería la 4,5ª, o si lo contamos sobre los 12 semitonos, la 6ª) nos va a ser útil. Lo vamos a usar como unidad de separación de notas sucesivas.  Porque al hacer sobre esa 5ª, otra 5ª más no vamos a ir a parar al Do siguiente, sino a otro sitio, un poco más adelantado.

Para obtener la tercera nota vamos a hacer otra vez la quinta, pero partiendo del Sol. Multipliquemos por 1,5 la frecuencia de Sol. Veamos: 150*1,5=225 hz… Pero como queremos colocarlo entre 100 y 200 vamos a dividirlo por 2 una vez más, (Ya sabemos que  da igual que dividamos o multipliquemos por 2 la frecuencia. Sigue sonando la misma nota, milagros de nuestro oído). Sale 112,5 hz. A ver … Pongamoslo en el generador a ver qué suena… Vaya … Cualquiera diría que es un Re.

Vayamos a por la cuarta nota: Multiplicamos 112,5 * 1,5: El resultado es 168,75. Pongámoslo en el generador a ver qué suena… hmmm… juraría que se parece un La.

Quinta nota: Sale : 126,5. Si lo ponemos en el generador sale un Mi.

Mira por donde, acabamos de inventar la escala pentatónica, (Do, Re, Mi, Sol, La). Muchas culturas del mundo se manejan con ella. Muchos músicos la encuentran enigmática por la magia que tiene,  y porque suena bien con casi cualquier canción. Los músicos de Rock y Blues usan y abusan de ella hasta la saciedad. Con una pentatónica puedes improvisar solos con facilidad en todas las tonalidades. Aunque si abusas de ella puedes llegar a cansar al personal. Hay grandes músicos de rock y jazz que no se saben más que la pentatónica, (¡aunque la usan de vicio…!). Ese sería un buen tema para otro día.

Sexta nota: Sale 189,8. Veamos cómo suena …. Parece talmente un Si.

Séptima nota: Sale 142,3  Suena a Fa#  

Ya tenemos una escala mayor de 7 notas. No es exáctamente nuestra escala jónica tan conocida por todos como la más usada. En realidad es lo que se conoce como una escala Lidia, en la que el Fa es #. Cosas de la historia de la música. La cosa ha quedado así, vete a saber porqué, pero lo imagino.

También ha pasado que la última nota que hemos obtenido se nos ha quedado a un semitono de una de las que hemos sacado antes, (se ha quedado a un semitono del Sol) A partir de ahora eso va a pasar con todas. No hay otro remedio. No hay sitio para más intervalos de un tono completo.

Haciendo los mismos cálculos otras veces, sobre la nota recién creada, (Fa#), Las siguientes notas estarían en …

        • 106,7, (Do#)
        • 160, (Sol# o Lab)
        • 120,1 (Re#)
        • 180,2, (La#)
        • 135,1, (Fa)
        • 101,3, (Otra vez el Do del principio … o casi … cuidado que en este «casi» hay tela…)

Ya no vale la pena seguir más. Porque las notas que saliesen a partir de ahora serían casi idénticas a las que ya hemos inventado, (bueno, yo creo que no notaríamos la diferencia). O sea, que Ahí las tenemos todas.

En realidad y resumiendo en una sola frase, nuestro sistema de notas no es otra cosa que el resultado de crear las notas mediante quintas, (ojo: que una quinta, en semitonos querrá decir decir 7 semitonos, y en frecuencias ya sabemos que es 1,5) y embutir todas esas quintas y quintas de quintas en el espacio de frecuencias entre dos octavas hasta que volvemos a encontrarnos con la misma frecuencia inicial.

Como por la propia naturaleza de las matemáticas, este sistema produce un decalaje entre cada nota creada y la inmediata inferior, hemos empleado los resultados de ese decalaje para decidir los espacios entre las notas. El llamarlo «tono» o «semitono» o de otra forma no es más que una convención a la que hemos llegado a lo largo de los siglos porque lo hemos encontrado más útil…. pero es evidente que la primera serie de 7 intervalos que ha salido es de tono, (incluído el Fa# que es el que sale por este sistema, – y no el Fa natural que está a medio tono del Mi). Y en los 5 siguentes han salido notas que están a un semitono de las anteriores … (aproximado, tela) 

¿A quién se le ocurrió esto? No lo sé. Creo que a Pitágoras… aunque debería investigarlo más.

Esto no es así en la vida real. En la vida real usamos un sistema en el que el La está a 440 hz. ¿Porqué? Pregúntenselo a los músicos profesionales. ¿Dónde están el resto de notas? Aquí teneis la lista:

Si haceis los cálculos partiendo de los 261,6 del DO, vereis que no os salen exactamente estos números. Es que la escala que hemos sacado, (conocida como escala pitagórica), tiene algunos problemas, como que los semitonos no son todos iguales, lo cual haría muy difícil fabricar pianos, ya que habría que poner varias teclas negras en sitios en los que ahora solo hay una. Pero esa es otra historia. La historia de la escala temperada… otro día, (también, que la consiga entender, claro, que hoy por hoy…, aunque me contaron que todo esto fue el resultado de unas trampas que se inventó Bach).

Ahora otra pregunta del millón: ¿Porqué no usamos más la nota que está justo en medio, (o sea, el Fa#) en lugar del Sol. Al fin y al cabo es la central … ¿no?.

Probad a tocar Do y Sol a la vez a ver cómo suena. Ahora probad a tocar Do y Fa# a la vez a ver cómo suena… ¿Cuál de los dos acordes os deja mejor cuerpo? (Evidentemente, el acorde del Do con el Sol, el acorde de 5ª qué cosas..), (A fin de cuentas, lo que buscamos cuando queremos hacer música es encontrarnos mejor, ¿no?). Bueno. Estamos ya inventando una cosa que nuestra civilización tardó siglos en inventar, (otras civilizaciones no lo llegaron a inventar), el acorde. No es una casualidad que lo que más gustirrinín nos da al cantar en un coro sea contribuir a crear acordes que nos dejan bien, o son chulos, o … nos llevan a otros que nos van a dejar aún mejor… Pero eso, otro día.

También, estos inventos, que no parecen más que simples juegos, tienen más poder que lo que a primera vista parece… Y la historia parece haberlo demostrado.

Kyrie (de Missa in Tempore Adventus et Quadragesimae, Michael Haydn)

Compositor

Michael Haydn

Archivo MuseScore

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Vídeos Concierto Conmemoración del Día de Europa / Konzert zur Feier des Europatags

Con este enlace a youtube podéis acceder a los 3 vídeos de la actuación del Seelechor en ese concierto.

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O bien, por separado: