Teoría musical para seelenitas, (3), El pequeño milagro de los acordes

El pequeño milagro de los acordes

“Teresa: Te he traído una cosa. Me ha llevado un buen rato”.

Así comienza una corta escena, antes de los títulos, de la película Gloria, de la directora Margherita Vicario. Un comerciante entrega a una muchacha un pequeño paquete. Dentro hay un instrumento casero construido con chapas de latón de diferentes longitudes, algo parecido a un xilófono rudimentario. Antes de marcharse le da un consejo aparentemente sencillo:

“Recuerda: las notas alternas siempre suenan bien juntas.”

En esa frase, casi lanzada al pasar, está escondido uno de los grandes secretos de la música.

Durante siglos los músicos descubrieron, casi como por intuición, que ciertas combinaciones de notas producían un efecto especial. No sabían exactamente por qué ocurría, pero sí sabían reconocerlo al instante: algunas combinaciones sonaban estables, ricas, luminosas. Otras, en cambio, producían una sensación de choque o de tensión.

Hoy conocemos la explicación física y matemática de ese fenómeno. Pero durante mucho tiempo sólo se conocía el resultado: el placer que producen ciertas combinaciones de sonidos. Para muchos debió de parecer casi un pequeño designio de los dioses.

En nuestro sistema musical ocurre una coincidencia extraordinaria. Si tomamos una escala mayor —por ejemplo la de Do—

Do – Re – Mi – Fa – Sol – La – Si

y escogemos notas alternas, sucede algo interesante.

La primera, la tercera y la quinta nota —Do, Mi y Sol— forman una combinación especialmente estable y agradable.

Podemos comprobarlo fácilmente:

  • Do con Mi suena bien.

  • Mi con Sol suena también muy bien.

  • Do con Sol resulta igualmente sólido.

  • Y cuando tocamos Do, Mi y Sol juntos, el sonido adquiere una riqueza inesperada.

 

Aquí tenéis un piano para probarlo.. https://www.musicca.com/es/piano. Es como si esas notas encajaran entre sí de manera natural.

Con notas consecutivas ocurre lo contrario. Si tocamos Do y Re juntos, por ejemplo, la sensación es más áspera, más inestable. La música pierde claridad y se acerca al ruido.

¿Por qué ocurre esto?

La respuesta está en la física del sonido.

Cuando una cuerda vibra —la de un violín, una guitarra o un piano— no produce una sola frecuencia. En realidad aparecen automáticamente otras frecuencias que son múltiplos de la nota principal. A este conjunto se le llama serie armónica.

Los primeros armónicos de una nota aparecen de esta manera:

  • El primer armónico es la propia nota que tocamos.

  • El segundo aparece cuando la cuerda vibra en dos mitades: es la misma nota, pero una octava más aguda.

  • El tercer armónico produce una quinta respecto a la nota original.

  • El cuarto armónico vuelve a ser otra octava.

  • El quinto armónico genera aproximadamente una tercera mayor.

Si reorganizamos estas notas dentro de la misma octava aparece algo sorprendente:

tónica – tercera – quinta

Es decir, exactamente las tres notas que forman un acorde mayor.

En otras palabras: los acordes no son un invento caprichoso de los músicos. Surgen directamente de la propia naturaleza física del sonido.

Harmonic series as the vibrating modes on a string.

Por eso un acorde de Do está formado por:

Do – Mi – Sol

Un acorde de Re por:

Re – Fa – La

Y uno de Mi por:

Mi – Sol – Si.

En una entrada anterior comentábamos que bajar medio tono la tercera transforma un acorde mayor en menor. Ese pequeño cambio introduce una ligera tensión en el sonido. El acorde pierde parte de su estabilidad luminosa y adquiere un carácter más sombrío o melancólico.

Curiosamente, algo parecido ocurre en la voz humana. Cuando hablamos con calma y seguridad utilizamos intervalos más amplios; cuando estamos tensos, enfadados o tristes nuestra entonación tiende a usar intervalos más pequeños.

Volviendo a los acordes, la cosa no quedó en esas tres notas alternas. Los músicos de jazz, por ejemplo, llevaron este fenómeno aún más lejos. A las tres notas básicas del acorde comenzaron a añadir nuevas notas alternas: séptimas, novenas, onceavas, treceavas… combinaciones cada vez más ricas y llenas de matices.

En el fondo, esos acordes extendidos no hacen más que explorar las posibilidades escondidas en esa vieja intuición musical:

las notas alternas encajan entre sí.

Aquella frase aparentemente inocente de la película escondía, en realidad, una de las grandes maravillas de la música.

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